
En este mes tan especial, celebramos los 500 años de nuestra querida Santa Marta, reafirmando nuestro compromiso con la niñez samaria: construir entornos seguros donde el juego, el amor y la felicidad sean la base del aprendizaje.
Seguimos creyendo en una ciudad que crece cuando protege a sus niños y niñas, que educa desde el afecto y que transforma a través del juego.
Gracias, Santa Marta, por ser el hogar que nos inspira a seguir sembrando futuro.


